La fotografía que habla de la ciudad

En Artistas

Objeto de reflexión, lugar de producción, espacio motivador, escenario hostil, elemento demarcador. Caótica y pujante, podemos darle a la Ciudad muchos títulos, pero vincularla al Arte se diría sin dudas, que es un espacio de definición y creación.

De definición, ya que gran parte del quehacer artístico está determinado por la configuración urbana. Desde la segunda mitad del siglo XIX con el proceso de industralización, y en particular en la década de 1960, llega un momento en donde el artista se vuelca a la reflexión, la disección y al cuestionamiento de su entorno.

Y constituye al mismo tiempo espacio de creación, considerando que el marco físico predispone al artista a “fragmentar su realidad” de manera constante -ya sea mediante la recolección de información, la documentación o el registro- para producir su obra.

Pero no se trata de una cuestión sólo de intentar “capturar” la Ciudad, para el artista va un paso más allá: existe un deseo profundo de generar una reflexión en torno a las condiciones del contexto donde se sitúa.

Todo lo anterior responde a una serie de cuestionamientos sobre el vínculo entre lo artístico y lo urbano. Hace un par de meses, en un encuentro con Juan Carlos Meza -quien hace más de 35 años tiene la cámara en mano- nos sentamos a conversar sobre su obra, la labor como fotógrafo del proyecto Fotociclo, la transformación del paisaje asunceno y además, sobre el modo en que la fotografía nos habla de la Ciudad.

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M: Muchas de las series producidas a lo largo de tu carrera, particularmente aquellas de los últimos años y las realizadas en el marco del proyecto Fotociclo, se centran en captar al contexto urbano. ¿De qué manera se dio el interés por esta temática en particular?


JM: Trabajo en el Diario (ABC Color) desde el año 78′. Ahí fue donde desarrollé una visión muy interesante y fue en donde tuve como compañero a Alfredo Seiferheld, quien me invitó a trabajar en un proyecto por los 500 años de Asunción en el 86′, iniciado 4 o 5 años antes. Luego el diario se cerró y al perder contacto con Alfredo ya no hicimos el libro. Esa fue mi primera historia importante con relación a la ciudad. Y con relación a la fotografía, fue con Jesús Ruiz Nestosa, quien era un promotor cultural de la época. Fue él quien me abrió la cabeza con relación a las posibilidades expresivas en la fotografía.

En la misma época, me pidieron hacer un trabajo para un grupo de arquitectos encabezado por Beatriz Chase, Mabel Causarano y “Cacho” Vázquez. Fue ahí cuando empecé a investigar la ciudad. Siempre me gustó caminar por las calles con la cámara.

Pero el trabajo más importante que hice en relación a documentar historias fue para el Bicentenario, ya mucho después. Salí a recorrer Paraguay con una beca que me dieron en ABC, y es allí donde desarrollé una técnica propia. Para mí la fotografía digital fue muy importante.

En ABC, tenían unas máquinas de montaje digital y fue la primera vez que se usaban este tipo de tecnología. Yo trabajaba allí como fotógrafo, como editor y como experimentador. Tuve mucha suerte en hacer eso. Esto era lo que le decían “fotoperiodismo”. Pero mi búsqueda personal no es la del fotoperiodismo, es algo más bien como la fotografía callejera. Pero no es un periodismo “normal”.

“Siempre me gustó caminar por las calles con la cámara.”


M: ¿Cómo la fotografía nos puede llevar a pensar en las condiciones de la ciudad?

JM: La percepción visual es algo que influye en nuestro comportamiento. La fotografía es lo que hace es evidenciar eso. Me interesaba repetir los problemas que veía. Repetirlos con el mismo encuadre, con la misma composición y hacer como una radiografía de la falta de orden de las cosas. Si te fijas en las veredas, en la gente que estaciona sobre ellas, todo está mal.

Otra historia: Es sobre un personaje llamado Carlos María Lezcano. Él era sociólogo y en la misma época pensamos que, si mostrábamos los modelos de la ciudad y repetíamos las historias, a partir de eso podíamos aprender. Eso fue hace 30 años, pero los problemas son los mismos, o peores.

M: ¿Cuál es el proceso llevado a cabo para concebir una serie respecto a un tema en particular?
JM:  La verdad que no lo elaboro intelectualmente. Es una cuestión pasional. En el caso de la serie en la Plaza Uruguaya (“La condición humana”, realizada en 2007) me agarró como una locura. Iba allí fotografiar todos los días durante varias horas. Les llevaba mi apoyo, pero no pensaba en eso. Yo lo disfrutaba.

 

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Material de la exposición “Sobre la condición humana”. Juan Carlos pasó meses conviviendo con las comunidades indígenas asentadas en la Plaza Uruguaya.

 

Esa serie en particular fue importante porque pasó por un proceso de curaduría, y hasta el momento yo no sabía de qué se trataba eso. Yo lo dejé todo en manos de Adriana Almada. Le mostré las fotos que me parecían espectaculares y ella le dio otro valor a mi sentido del arte. Fue muy importante para mi, aprendí muchísimo en esa muestra, tenía 3000 fotos de los meses que pasé allí.

Fue una exhibición individual en 2008 y fue ella quien me convenció que era un artista. Antes era un fotógrafo. Pero ella se enojaba cuando le decía que era un fotógrafo. Me interesa la experimentación en el arte y las vanguardias, pero no trabajo pensando en eso, lo hago porque lo disfruto. Pasan los días y cuando no estoy sacando fotos, siento que estoy perdiendo el tiempo.

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“Cuando no estoy sacando fotos, siento que estoy perdiendo el tiempo.”


M: ¿De qué manera se vincula la fotografía y el arte en tu opinión?

JM:  La fotografía es un instrumento para que las cosas funcionen. Fotociclo, por ejemplo, no está detrás del arte, más bien está detrás de documentar. La vinculación se da en la aplicación de la fotografía para producir creo yo, un cambio en la gente.

M: ¿Cómo ves al contexto urbano actual de Asunción?
JM: En 2007, Víctor González Acosta me contrató para hacer unas fotos panorámicas de la ciudad y me dijo que la zona (Carmelitas) se iba a convertir en “la avenida Paulista” (en referencia a la avenida Aviadores del Chaco) en los próximos años.

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“Pensamos que, si mostrábamos los modelos de la ciudad y repetíamos las historias, a partir de eso podíamos aprender.”

Pero ahora que estoy conociendo los bañados y recorriendo la ciudad, me angustia lo que va a pasar. Como con el edificio de “La Riojana” que se construyó aquí cerca (zona Microcentro) y que nunca funcionó, me da miedo que pueda pasar los mismos con estos lugares que se están haciendo. Se construyen demasiadas cosas, pero me preocupa sobre todo la cuestión de los bañadenses, me parece cruel que la gente con poder especula demasiado.

M: ¿Qué se busca generar desde el proyecto Fotociclo?

JM: El objetivo principal es amar a la ciudad. Me sorprendió la respuesta de la gente al proyecto, al principio pensé que no iba a tener éxito, pensé que se iba agotar pronto. Pero mirándole con amor a la ciudad, se pueden lograr cosas interesantes.

M: ¿Puede la fotografía ayudarnos a pensar versiones alternativas de nuestro contexto urbano?

JM:  Esa es mi ilusión, es lo que pensamos con Carlos María Lezano: si nosotros encuadramos la misma composición y repetimos las esquinas y las veredas de los barrios para hacer un análisis luego de eso, podíamos aprender mucho entre todos. Y es lo que estamos haciendo con Fotociclo de una forma metódica. Eso es muy importante para poder influir en la gente.

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Fotociclo busca propulsar el intercambio entre comunidades utilizando como vehículo principal la fotografía. Para conocer más sobre este proyecto, podés ingresar a su sitio o sumarte a través de las redes.

Todas las imágenes son cortesía de Fotociclo.

entrevista realizada por Diana Martínez para Musa.